La Vía Campesina, un movimiento campesino global que representa a pequeños agricultores, trabajadores sin tierra, pescadores, mujeres rurales, juventud y pueblos indígenas, con 150 organizaciones miembros de 70 países en cinco continentes, ha denunciado la reciente adquisición de acciones de Monsanto por parte del fideicomiso de la Fundación Bill & Melinda Gates. La Fundación Bill & Melinda Gates fue fundada en 1994 por William H. Gates, fundador de Microsoft, y hoy ejerce una influencia hegemónica sobre las políticas globales de desarrollo agrícola. La Fundación canaliza cientos de millones de dólares hacia proyectos que animan campesinos y agricultores a usar las semillas transgénicas y agroquímicos de Monsanto. En agosto el fideicomiso de la Fundación Bill & Melinda Gates, el cual maneja la dotación de $33,500 millones de dólares que financia los proyectos filantrópicos de la fundación (de la cual Bill y Melinda son síndicos) anunció que había comprado 500 mil acciones de Monsanto, valoradas en un poco más de $23 millones.
Según Dena Hoff, granjera familiar diversificada de Glendive, Montana, y
coordinadora norteamericana de Vía Campesina, “la compra de acciones de
Monsanto por parte de la Fundación Bill y Melinda Gates indica que el interés
de la fundación en promover la semilla de la compañía tiene que ver menos con
filantropía que con lucro. La fundación está ayudando a abrir nuevos mercados
para Monsanto, la cual ya es la mayor compañía de semilla del mundo.”
Desde 2006 la Fundación Bill y Melinda Gates ha colaborado con la Fundación
Rockefeller, entusiasta promotora de cultivos transgénicos para los pobres del
mundo, para implementar la Alianza para una Revolución Verde en Africa (AGRA),
la cual está abriendo el continente a la semilla transgénica y sustancias
químicas vendida por Monsanto, Dupont y Syngenta. La Fundación ha dado $456
millones a AGRA, y en 2006 contrató a Robert Horsch, quien fue ejecutivo de
Monsanto por 25 años, para trabajar en el proyecto. En Kenya alrededor de 70%
de los recipientes de fondos de AGRA trabajan directamente con Monsanto, casi
80% del financiamiento de Gates en el país tiene que ver con biotecnología, y
sobre $100 millones en donaciones se han dado a organizaciones kenyanas
conectadas a Monsanto. En 2008 un 30% de los fondos de la Fundación para
desarrollo agrícola fueron a promover variedades de semilla transgénica.
En abril la Fundación Bill y Melinda Gates y los ministros de finanzas de
Estados Unidos, Canadá, España y Corea del Sur se comprometieron a donar $880
millones para crear el Programa de Agricultura y Seguridad Alimentaria Global
(GASFP), manejado por el Banco Mundial para “combatir el hambre y la pobreza en
el mundo”. En junio el GASFP anunció que dio $35 millones a Haití para aumentar
el acceso de agricultores con parcelas pequeñas a “insumos agrícolas,
tecnología y cadenas de abastecimiento”. En mayo Monsanto anunció que donó 475
toneladas de semilla a Haití, que están siendo distribuídas por la Agencia
Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID). El administrador de
USAID es Rajiv Shah, quien trabajó con la Fundación Gates antes de ser nombrado
por la administración Obama en 2009.
Según Chavannes Jean-Baptiste del movimiento campesino haitiano de Papaye y
coordinador caribeño de La Vía Campesina, “Es realmente choquante para las
organizaciones campesinas y movimientos sociales de Haití el enterarnos de la
decisión de la Fundación Bill y Melinda Gates de comprar acciones de Monsanto
mientras le está dando dinero a proyectos agrícolas en Haití que promueven las
semillas y agroquímicos de la compañía. Las organizaciones campesinas de Haití
denuncian esta política que va contra los intereses de 80% de la población
haitiana, y va contra la agricultura campesina- la base de la producción de
alimentos de Haití.”
La Fundación Bill y Melinda Gates también financia la iniciativa Feed the
Future (Alimentando el Futuro), del gobierno de Estados Unidos, que es
administrada por el Departamento de Estado. En una audiencia del subcomité
congresional sobre Feed the Future, Gerald Steiner, vicepresidente ejecutivo de
Monsanto, testificó que “Feed the Future es emocionante no para menos porque
reconoce los imperativos empresariales por los cuales Monsanto y otras
compañías tienen que operar... Queremos hacer bien en el mundo, mientras que
queremos hacerle bien a nuestros accionistas.” Steiner mencionó el proyecto de
Monsanto para desarrollar maíz resistente a sequías en Africa, también
financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates.
Según Dena Hoff, “Por buenas que sean sus intenciones, las fundaciones no
deberían estar determinando las políticas alimentarias y agrícolas de ninguna
nación o pueblo. La democracia requiere la participación informada de la
sociedad civil para determinar lo que es en el mejor interés de la población de
cada nación. ’Hacerle bien a nuestros accionistas’ parece ser una motivación
ilegítima para intervenir en la salud y bienestar del planeta y todos sus
habitantes en el afán de hacer una ganancia.”
Quizás no sea coincidencia que en julio el ejecutivo en jefe y presidente de
Monsanto Hugh Grant compró $2 millones en acciones de la compañía, y el
vicepresidente y ejecutivo a cargo de finanzas Carl M. Casale compró $1.6
millones en acciones. “Grant y Casale se han echado al bolsillo tremendas sumas
vendiendo acciones de Monsanto a través de los años”. La compra de acciones de
Monsanto por parte de Gates, Grant y Casale pueden haber sido en anticipación
de la noticia la semana pasada de que investigadores habían publicado el genoma
del trigo, un grano básico para un tercio de la población mundial. “Para
Monsanto, un mapa de calidad del genoma del trigo podría potencialmente
ayudarnos en nuestros esfuerzos por traer mejores variedades de trigo a los
agricultores”, declaró Monsanto. En 2008 la Fundación Bill y Melinda Gates
otorgó $26.8 millones a la Universidad de Cornell para hacer investigación
sobre trigo y en mayo dio $1. 6 millones a investigadores de la Washington
State University para desarrollar variedades transgénicas de trigo resistentes
a sequías.
La Fundación Gates continúa empujando los productos de Monsanto a los pobres, a
pesar de la creciente evidencia de los peligros ecológicos, económicos y
físicos de la producción y consumo de cultivos transgénicos y agroquímicos. En
junio el tribunal supremo de Estados Unidos determinó en el caso Monsanto vs.
Geerston Seed Farms, su primer caso sobre un cultivo transgénico. La corte
reconoció que la contaminación genética de cultivos no transgénicos, causada
por el flujo de transgenes de DNA de cultivos transgénicos, que ocurre mediante
la dispersión del polen por viento y abejas, es dañino y oneroso al ambiente y
los agricultores. Según la página web de la Fundación Bill y Melinda Gates,
“AGRA y sus socios han diseminado sobre cien variedades nuevas de semilla
mejorada por todo el continente (africano)”.
La Vía Campesina sostiene para asegurar una alimentación saludable, adaptarse
al cambio climático, conservar suelos, agua y bosques, y revitalizar economías
rurales es mediante políticas que promuevan la soberanía alimentaria y sistemas
agroecológicos a pequeña escala, que se fundamentan en semilla nativa. Las
Naciones Unidas estiman que 75% de la diversidad genética vegetal del mundo se
ha perdido a medida que los agricultores han abandonado la semilla nativa a
cambio de variedades genéticamente uniformes ofrecidas por corporaciones como
Monsanto. La homogeneidad genética aumenta la vulnerabilidad de los pequeños
agricultores a cambios repentinos en el clima y el surgimiento de nuevas plagas
y enfermedades, mientras que la agrobiodiversidad semillera- con semilla nativa
adaptada a diferentes microclimas, elevaciones y suelos- es fundamental para la
adaptación al cambio climático. El guardar y replantar semilla nativa aumenta
la agrobiodiversidad y fortalece la plasticidad genética (la capacidad de
adaptarse rápidamente sobre generaciones a las cambiantes condiciones) de los
cultivos.
Según Henry Saragih, coordinador general de La Vía Campesina en Jakarta, «La
Via Campesina condena este desvío de la ayuda humanitaria con fines comerciales
y esta privatización de las políticas alimentarias.»
Fuente : http://www.viacampesina.org/sp/